jueves 16 de abril de 2009
La abuela viejiña
viernes 3 de abril de 2009
Mala, malísima
miércoles 18 de marzo de 2009
Hurto con tintes de tragedia
Solíamos ir al Tex-Mex los cuatro y luego ellos nos dejaban en nuestro piso de Moncloa (mi ligue tenía coche) para irse cada uno a su casa. El caso es que una de tantas noches, en pleno mes de enero, a mí me robaron el abrigo y con él se llevaron el dinero y las llaves. Sólo nos quedaba una moneda de quinientas pesetas y un abrigo para dos, ¿qué os parece? Ni móviles, ni dinero para irnos a un hotel ni, francamente mucha imaginación en tales circunstancias. Decidimos emplear el dinero en una única llamada, no nos costó decidirnos. En la cabina había una pegatina de un cerrajero 24 horas que nos contestó muy amable él, que hasta las nueve de la mañana no contásemos con sus servicios... en fin, no estaban los ánimos para tratar de explicarle a aquel señor que la publicidad engañosa es un delito y que hay cosas con las que no se juega. Francamente. No jodas.
Se nos ocurrió entonces ir a tocar el timbre a una amiga mía que vivía por allí cerca y que no creáis que no nos oyó o no estaba en casa, no. No nos abrió la puerta porque le dimos miedo. ¿Cómo se os queda el cuerpo? En nuestro descargo diré que no nos vio, desde la cama calentita ella escuchó el timbre y pensó que nadie sano podía estar llamando a su puerta a aquellas horas.
Entonces nos fuimos al portal de nuestra casa y allí nos quedamos, muertas de frío decidiendo la duración de los turnos de abrigo por el tono de los labios de la una y la otra ("Tía, póntelo tú un rato que los tienes morados, morados") y soñando con un chocolate calentito hasta que se hizo de día. El portero de la finca en chándal y recordándonos que era su día libre se apiadó de nosotras y se acercó a por el juego de llaves de nuestra casa salvándonos con cierta displicencia, la vida.
Otro día os contaré la noche que nos arreglamos para ir a una fiesta del novato en un Colegio Mayor (es lo que tiene vivir en Moncloa, que uno se desubica fácilmente) o cuando un amigo de mi cuñado trató de ligar conmigo probándose mis botines y terminó olvidándose el jersey en casa que lanzamos por la ventana quedándose colgado de un árbol que conseguimos por fin alcanzar aún arriesgando nuestra integridad física, o de la pobre Fuencisla, o de mi churri el parquetero y su amigo arapahoe. Cuanto más la recuerdo más convencida estoy de que fue una de las épocas más divertidas y surrealistas de mi vida.
martes 17 de marzo de 2009
Obsesión
Lo más parecido a aquello que yo podía imaginar era una hoja en blanco y recuerdo cuánto me esforzaba pero nada... inútil era el deseo. Y cuanto más lo intentaba más detalles adquiría aquella maldita hoja: que si blanca, color hueso, blanco roto, marfil, de papel liso, con rayas, a cuadros...

